Más consejos de LimpiezasExpress.com: La carpintería de aluminio se mantiene normalmente lavándola con agua jabonosa con un chorro de amoniaco. Si estuviera muy sucia se utiliza un estropajo de nylon, procure no utilizarlo metálico ni tampoco productos abrasivos como la lejía porque podrían arañarse. Si aplicamos en un paño alcohol de quemar dejaremos el aluminio brillante. ATENCIÓN, se trata de un material frágil que se araña fácilmente, por lo que siempre hay que revisar que tanto el paño, estropajo o trapo que utilicemos como la sustancia limpiadora no tenga partículas duras o sólidas que no se disuelvan y puedan rayar o deteriorar el aluminio. Add Comment Más consejos de LimpiezasExpress.com: El lavado de este material es sencillo, bastando con detergente y agua para mantenerlo. Sin embargo, si tenemos piezas deterioradas se pueden pulir con una mezcla de ceniza (de cigarros o de la chimenea por ejemplo) con aceite. Después se frota con un paño humedecido en alcohol para sacar brillo. Para abrillantar las cazuelas, se frota un trapo humedecido en zumo de limón y si han quedado en el interior manchas blancas de la cal del agua se eliminaran cociendo durante unos minutos la piel de unas patatas. ATENCIÓN, se trata de un material frágil que se araña fácilmente, por lo que siempre hay que revisar que tanto el paño o trapo que utilicemos como la sustancia limpiadora no tenga partículas duras o sólidas que no se disuelvan y puedan rayar o deteriorar el acero inoxidable. Más consejos de LimpiezasExpress.com: El óxido que aparece en los grifos de cromo se elimina restregándolos con medio timón. Las manchas de cal se disuelven con vinagre, para ello empape un trozo de algodón y déjelo sobre la mancha durante una media hora. Para desatascar un mando de ducha obstruido por la cal frótelo con un cepillo de dientes, si está verdaderamente obstruido se puede sumergir durante unas horas en una mezcla de agua caliente y vinagre. Para ahorrar trabajo en la limpieza podemos frotar las griferías con un paño impregnado de glicerina, la capa de glicerina los dejará brillantes y evitará que queden en ellas restos de la cal del agua. Las joyas y alhajas de oro van perdiendo su brillo con el paso del tiempo, el desuso y el descuido. En muchas familias, éstas son patrimonio de valor y además recuerdos imborrables de generaciones anteriores. Por eso mismo, mimarlas un poco y tenerlas siempre brillantes es lo mínimo que se puede hacer para preservarlas. Afortunadamente, los trucos caseros de limpieza pueden llegar a ayudar bastante en ese sentido. Uno de ellos es todo un clásico dentro de este espectro: el zumo de cebolla. Aunque parezca mentira, colocar sobre tus joyas de oro un poco del jugo de este noble vegetal ayudará para que se vean de mejor forma. Déjalo actuar por un buen rato y luego las lustras con un paño suave. También el truco del amoníaco suele funcionar muy bien para mantener en perfectas condiciones tus artículos de joyería. Por ejemplo, colocas tus alhajas en agua caliente con unas gotas de amoníaco, dejas actuar, escurres, dejas secar y luego lustras. Ya verás como se removerá cualquier indicio de opacidad. Un par de gotas de amoníaco en un litro de agua caliente bastan para devolver todo su brillo a cualquier joya de oro. La pasta dental puede ayudarte. Este truco sirve para oro pero también para plata. Simplemente frotas usando un cepillo suave y luego enjuagas con agua tibia, pasando luego un paño para terminar el trabajo y dejar tus joyas relucientes. Limpiar la plancha y tenerla en perfectas condiciones es algo fundamental para cuando quieras tener tu ropa pulcra y que esa suciedad impregnada no se traspase a tus prendas por el calor. Así es como puedes recurrir a estos trucos caseros de limpieza para tenerla funcionando como se merece. Uno de los modos que existe de limpiar la plancha es bastante sencillo. Simplemente debes colocar una buena base de papel de periódicos y arriba de ella formar una capa de sal gruesa. Con la plancha tibia, frotar suavemente sobre la sal hasta que las manchas que estén en ella salgan. Luego limpias con un paño y ya. Si la plancha tiene suciedades sencillas, simplemente debes limpiar su superficie con un poco de detergente y un paño húmedo, retirando luego los restos con un paño seco. De esa manera tendrán que salir las suciedades adheridas. No emplees otros limpiadores, ya que pueden dañar la plancha. Si tu plancha es de vapor, lo que debes hacer es calentarla a temperatura mínima, desconectar la salida de vapor y frotar la superficie con una vela. Luego tienes que limpiar con una esponja de acero fina, conectando el vapor nuevamente y haciéndolo salir varias veces hasta que los agujeros queden desobstruídos.
Se corta un limon en 2 mitades. Se remoja el limon en bicarbonato de sodio, con esta mezcla se frota el cobre y queda reluciente. No te olvides de enjuagarlo con agua y secar con tela de toalla inmediatamente (para que no se vuelva a manchar). Es muy importante limpiar a fondo los radiadores antes de encenderlos o de lo contrario, pueden desprender mal olor. Lo primero que debes hacer es proteger muy bien la pared, con papel de aluminio o con un plástico, y el suelo con papel de periódico. Después, elimina a fondo el polvo con ayuda de un aspirador. Para los recovecos utiliza la boquilla más estrecha de modo que puedas acceder a todos los rincones. Para las manchas prepara una solución de agua, detergente y amoníaco y pulveriza con ella toda la superficie. A la hora de aclararlo utiliza también un pulverizador con agua. Una vez terminada la limpieza pasa un paño seco de algodón y elimina la humedad del interior con un secador de pelo. Lo más importante para mantener los muebles de forja es limpiar el polvo a menudo con un paño que no suelte pelusa, para evitar la acumulación de suciedad. En cuanto a las manchas, el procedimiento varía según el acabado del hierro. Si tu cabecero está pintado, podrás eliminar las manchas con un trapo húmedo. Después puedes protegerlo aplicando un poco de cera natural. Si es de forja negra, frota suavemente la zona manchada con un cepillo de alambre hasta que desaparezca; a continuación, pasa un trapo húmedo y seca la zona. Si la mancha es de óxido y no desaparece con el cepillo, pasa un algodón impregnado con un producto desoxidante. Después, limpia con agua y sécalo muy bien. | CategoríasAll |
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