Las joyas y alhajas de oro van perdiendo su brillo con el paso del tiempo, el desuso y el descuido. En muchas familias, éstas son patrimonio de valor y además recuerdos imborrables de generaciones anteriores. Por eso mismo, mimarlas un poco y tenerlas siempre brillantes es lo mínimo que se puede hacer para preservarlas.

Afortunadamente, los trucos caseros de limpieza pueden llegar a ayudar bastante en ese sentido. Uno de ellos es todo un clásico dentro de este espectro: el zumo de cebolla. Aunque parezca mentira, colocar sobre tus joyas de oro un poco del jugo de este noble vegetal ayudará para que se vean de mejor forma. Déjalo actuar por un buen rato y luego las lustras con un paño suave.

También el truco del amoníaco suele funcionar muy bien para mantener en perfectas condiciones tus artículos de joyería. Por ejemplo, colocas tus alhajas en agua caliente con unas gotas de amoníaco, dejas actuar, escurres, dejas secar y luego lustras. Ya verás como se removerá cualquier indicio de opacidad. Un par de gotas de amoníaco en un litro de agua caliente bastan para devolver todo su brillo a cualquier joya de oro.

La pasta dental puede ayudarte. Este truco sirve para oro pero también para plata. Simplemente frotas usando un cepillo suave y luego enjuagas con agua tibia, pasando luego un paño para terminar el trabajo y dejar tus joyas relucientes.
 
 
No siempre es sencillo tener los zapatos en perfectas condiciones. A veces nos hemos quedado sin los implementos a mano y no nos queda otra que recurrir al ingenio para obtener un buen resultado. Aquí te ofrecemos algunos consejos útiles para que puedas tener tu calzado impecable con elementos que siempre tienes a mano en tu hogar.

¿Quieres lustrar tus zapatos de cuero y no tienes pomada a mano? Pues entonces un zumo de naranjas puede ayudarte. Sí, como leíste. Simplemente deberás untar con una naranja cortada a la mitad tu calzado y dejar que el zumo seque. Luego lustras con un paño y ya. También la cera para pisos o la vaselina líquida pueden colaborar para este menester.

Aunque te resulte extraño, también una patata puede ayudarte a limpiar tus zapatos de cuero. Simplemente debes cortar una por la mitad y frotar la superficie de tu calzado con ella. Luego lustras con un paño y ya podrás apreciar los resultados.

Si tus zapatos o botas son de gamuza o ante, sabrás lo dificultoso que es a veces, poder retirarle las manchas. Algunos dicen que con un borrador de lápiz se quitan algunas manchas de ese tipo de cuero. El problema, muchas veces, es cuando se te mojan. En ese caso, deberás recurrir a un cepillo de uñas húmedo y limpiar bien la zona afectada, dejando que se seque y volviendo a cepillar. Siempre es recomendable tener un spray a mano para mantener la gamuza en buen estado. Hay productos específicos que dan muy buen resultado.
 
 
  • Cuero artificial: Hoy por hoy, muchas veces los zapatos u otras prendas están fabricadas en este tipo de cuero, también denominable como "ecológico". En este caso, simplemente con un poco de agua y jabón podrás limpiarlo, empleando un paño o bien una esponja. Luego un pequeño cepillado y ya.

  • Cuero de ante o gamuza: En este caso, siempre hay que comenzar con un cepillado, siempre en una misma dirección. Lo ideal es evitar las manchas, ya que cada vez que le pases una lija fina o cepillo, el cuero de ante se irá desgastando. También es recomendable tener a mano un limpiador o revividor específico. Mejora mucho el estado de la gamuza.

  • Cuero de cerdo: Es uno de los más delicados de todos, por eso mismo siempre lo ideal es evitar cualquier tipo de mancha o suciedad de los mismos. Se limpia en seco y empleando un cepillo de cerda bien suave.

  • Cuero de zapatos: Nada mejor que el betún para mantenerlos bien lustrados y en condiciones, evitando que el cuero se resquebraje y desgaste.

  • Pieles y cueros especiales: Para esta clase de pieles y cueros, no hay nada que hacer a nivel casero. O, mejor dicho, lo recomendable es recurrir a la limpieza con un especialista. Pueden ser demasiado costosos para arruinarlas con implementos caseros.
 
 
Limpiar la plancha y tenerla en perfectas condiciones es algo fundamental para cuando quieras tener tu ropa pulcra y que esa suciedad impregnada no se traspase a tus prendas por el calor. Así es como puedes recurrir a estos trucos caseros de limpieza para tenerla funcionando como se merece.

Uno de los modos que existe de limpiar la plancha es bastante sencillo. Simplemente debes colocar una buena base de papel de periódicos y arriba de ella formar una capa de sal gruesa. Con la plancha tibia, frotar suavemente sobre la sal hasta que las manchas que estén en ella salgan. Luego limpias con un paño y ya.

Si la plancha tiene suciedades sencillas, simplemente debes limpiar su superficie con un poco de detergente y un paño húmedo, retirando luego los restos con un paño seco. De esa manera tendrán que salir las suciedades adheridas. No emplees otros limpiadores, ya que pueden dañar la plancha.

Si tu plancha es de vapor, lo que debes hacer es calentarla a temperatura mínima, desconectar la salida de vapor y frotar la superficie con una vela. Luego tienes que limpiar con una esponja de acero fina, conectando el vapor nuevamente y haciéndolo salir varias veces hasta que los agujeros queden desobstruídos.
 
 
  • Una de las maneras más comunes de limpiar los utensilios de plata es forrando con papel de aluminio una cacerola o recipiente, colocar agua bien caliente en él y agregar sal hasta que se disuelva. Luego colocas las joyas, las dejas un rato, las retiras y las secas con un paño suave.

  • Agua tibia y un detergente suave también pueden resultar muy bien para limpiar la plata. Eso sí, no uses ningún objeto abrasivo ni tampoco productos químicos de dicha índole, porque sólo lograrás dañarla.

  • ¿Sabías que también los antiácidos del estilo del alka seltzer pueden ayudarte? Pues no tiene más que colocar un sobre o dos pastillas del mismo en agua y luego dejar las joyas de plata durante unos minutos dentro. La efervescencia será ideal para quitarle cualquier imperfección. Posteriormente enjuagas tus objetos de plata y los secas para dejarlos listos.
 
 
Se corta un limon en 2 mitades. Se remoja el limon en bicarbonato de sodio, con esta mezcla se frota el cobre y queda reluciente. No te olvides de enjuagarlo con agua y secar con tela de toalla inmediatamente (para que no se vuelva a manchar).
 
 
si las teclas se ensucian, podras limpiarlas con alcohol. Humedece una toalla de papel o un paño antiestático con alcohol; no lo derrames directamente sobre la superficie a limpiar.
 
 
Para quitar las dichosas etiquetas con el precio, que hay en la parte posterior de los libros (precios), hay que airear la pegatina con aire caliente, por ejemplo con un secador, durante aproximadamente unos 30 segundos, mientras puedes ir tirando de la pegatina, verás como sale.
Si queda un poco de cola o pegamento, puedes frotar con un paño humedecido con quitaesmalte o alcohol. Y ... Fuera pegatina!!
**Éste truco, también sirve para cualquier otro objeto, (Tapas de la moto, pegatinas en el coche, en la bici, etc...)
 
 
Los principales enemigos de un libro son la luz y la humedad; por eso, es importante colocarlos en una habitación seca y bien ventilada.
Una calefacción muy fuerte puede resecar la cola y el papel.
El polvo es otro de los enemigos de los libros, conviene limpiarlo a menudo con un plumero y apretando bien el libro para que no penetre en sus páginas.
En cuanto a los libros estropeados, si lo que ocurre es que el lomo está ennegrecido, se puede limpiar con un algodón humedecido en alcohol de quemar y amoníaco.
La humedad se elimina espolvoreando polvos de talco por las páginas dañadas, se deja unos días con un objeto pesado encima y después, se elimina cepillando suavemente cada página.
 
 
Si la bañera es antigua, es probable que sus manchas sean de hace tiempo, por lo que un limpiador corriente no basta.

Te damos varios trucos para que luzca como nueva. Si presenta una película oscurecida alrededor del desagüe, puedes eliminarla con bicarbonato. El vinagre, en cambio, es estupendo para eliminar los restos de jabón y para abrillantar la superficie.

Las manchas de óxido desapareceran si las frotas con medio limón rociado con sal. También es muy común encontrar manchas amarillas que aparecen con el paso del tiempo; prueba a limpiarlas con una mezcla de media taza de trementina con dos cucharadas de sal.

Humedece un paño de algodón con esta la pasta, y frota con fuerza. Después, aclara con agua.